Diez EL MUEBLERO PEFECTO
Todos quisiéramos ser muebleros, fabricantes o comerciantes y tener una calificación de diez, esto es difícil y más en estos tiempos de cambios, crisis e inestabilidad. Las organizaciones grandes se acercan un poco a esta pretendida calificación, ya que, estos grandes empresarios cuentan con un equipo de colaboradores capacitados que les ayudan a enfrentar los retos de hoy.
La situación se torna mucho más difícil en los pequeños y micros negocios del sector muebles, ya que, en la mayoría de los casos, el empresario enfrenta solo los problemas de su negocio. Este artículo va dedicado a ellos y tiene como propósito fortalecer y actualizar sus habilidades directivas con temas relacionados con el cambio, liderazgo, trabajo en equipo, motivación, calidad, servicio, supervisión, mercadotecnia, ventas y rentabilidad. Todos estos temas de actualidad que sí se fomentan y utilizan, se convertirán en útiles herramientas para enfrentar con mayores posibilidades de éxito los retos que se nos presenten.
Hoy en día y presionados por la crisis estamos sometidos a un gran estrés y solamente nos concentramos en la actividad vital de nuestro negocio que es “vender. Sin embargo, hay actividades complementarias que se dejan de hacer y que ponen en riesgo el éxito de la operación. Es como en las carreras de autos de fórmula 1, se comprometería mucho el resultado si el piloto solamente se concentra en querer tener el motor más potente y con la mejor afinación, pero descuida otros aspectos importantes como son los neumáticos, el sistema de frenos, la dirección, la suspensión, y el sistema eléctrico y pudiera ser que por la falla de uno de estos sistemas secundarios, no llegue a la meta.
Siguiendo la semejanza, esta situación se vuelve más difícil en el micro o pequeño mueblero por que no dispone del auxilio de un equipo de colaboradores. Es como si en la gran carrera de fórmula 1, el piloto que compite tuviera que llegar a los pits, y dado que está solo, tuviera que bajarse rápidamente y hacer él mismo su cambio de llantas, recarga de combustible y los otros menesteres propios de esta actividad, y después volver a abordar su automóvil y arrancar a toda velocidad. Seguramente sus posibilidades de éxito serán muy limitadas.
Habiéndonos ubicado pues en la razón y motivo de este artículo, quiero expresar que lo primero que debe tener un mueblero es conciencia clara y precisa de los cambios que se están generando en el mercado, tener la capacidad para identificar las causas y de alguna manera medir con precisión los efectos de lo que está sucediendo. Para esto es necesario reunirse con colegas e intercambiar experiencias, probar y estar atento con los resultados que produzca cada acción tomada, ya que ahora en una época de turbulencia es muy fácil perder el control y el sentido de dirección. Es tiempo de adaptarse al cambio, pero si podemos anticiparnos el resultado podrá ser sustancialmente mejor. Es momento de intentar cosas nuevas, de tomar decisiones con rapidez y flexibilidad.
Liderazgo...
Es momento de ejercer un liderazgo alentador. Si nosotros en nuestra posición de empresarios muebleros nos sentimos atribulados por la crisis, imagínese lo que estarán pensando nuestros colaboradores con salarios modestos y muchas necesidades por satisfacer. Es momento de ejercer un liderazgo que motive a los demás, que construya e inspire al trabajo en equipo y que estén comprometidos con la excelencia. La primera tarea del líder en estos momentos es asumir su responsabilidad, ser un ejemplo para los demás, desarrollar a su gente y estar interesado por su bienestar. El liderazgo bien ejercido ayudará a que la gente se apoye mutuamente y evitara que piensen que a nadie le interesa su trabajo, que todo es confuso en la empresa. El líder debe incentivar la participación de todos y con ello evitar que la gente piense que es mejor tener la cabeza baja y la boca cerrada. El mueblero actual debe tener bien claro que es mejor ser un líder que ser un jefe. La mayoría de los jefes están centrados en el poder y son autocráticos, mientras que los líderes están concentrados en potenciar el equipo, alentando la participación y actuando como facilitadotes. Tengamos en mente una frase de Winston Churchill que explica por que nuestros colaboradores son así: “Los seres humanos transfieren el mismo tipo de trato que reciben”.
Trabajando en equipo...
A veces nos confundimos y creemos que por el solo hecho de ser un grupo ya somos un equipo. Esto no es así, por el contrario, todo equipo si es un grupo, pero no todo grupo es un equipo.
Un equipo es un grupo pequeño de personas con habilidades complementarias y comprometidos con una causa común y para ellos aportan colaboración mutua, en donde el trabajo de uno es la satisfacción de todos y el trabajo de todos es la satisfacción de uno. Hay ocasiones en que quisiéramos que todos nuestros colaboradores fueran iguales y pensaran como uno, pero esto tiene como consecuencia una baja aportación y una pobre colaboración.
Los equipos verdaderamente ricos con aquellos que están integrados por personas comprometidas, pero con pensamientos e ideas diferentes, ya que es la diversidad de ideas la que lanza al equipo a obtener mas altos logros.
Para integrarse en equipo tenemos que conocernos bien a nosotros mismos y estar bien con lo demás, conocer a fondo la empresa, sus objetivos, filosofía, misión y visión, para que la participación sea armoniosa y congruente con los resultados que se buscan.
Cuando nuestros colaboradores no están motivados fácilmente se ponen limitantes, hacen lo estrictamente indispensable, se inclinan por las tareas fáciles y no le buscan solución a los problemas por que están acostumbrados a ver solamente lo evidente. Sólo tenga presente que reunirse en equipo es el principio, mantenerse en equipo es el progreso y trabajando en equipo se logra el éxito.
Tenemos que convencer a nuestra gente que cuando no se trabaja en equipo el trabajo se hace largo, pesado, tedioso, lento, difícil y aburrido y esto ocasione desánimo y frustración en todos.
Tenemos que hacer conciencia que todos vamos en el mismo barco y que es momento de cooperar o naufragar. Es momento de concentrarnos y luchar todos contra el problema, en lugar de todos contra todos y ser concientes que un equipo nunca hay culpables y muy pocas veces hay un héroe. Para ser equipo tenemos que despojarnos del equipaje, aquellas cosas que son una carga como es el individualismo, las inhibiciones, los tabúes y la hipocresía.
Para finalizar este punto quiero recordar que la recompensa del capitán no esta en sus medallas, sino en la mirada de sus hombres.
Motivación para todos...
Los asombrosos logros de la humanidad provienen de individuos sumamente motivados. En los negocios se logra mucho más si el equipo esta realmente motivado. Motivar a nuestro equipo es la tarea más importante. Hoy todo mundo quiere ser motivado, y es que la motivación genera poder, una persona motivada posee una fuerza adicional, pero no debemos confundir entre motivación y manipulación, no debemos permitir que la gente nos perciba como un manipulador en lugar de un motivador.
La motivación que se piensa, se siente y se percibe, pero también hay motivación mediante incentivo donde se establecen metas, se ofrecen recompensas y se otorgan premios. En este punto quiero subrayar que los premios tienen que ser congruente y equitativos con los resultados. A veces pretendemos motivar hacia un gran logro y escatimamos en el incentivo, la consecuencia: no se logra el objetivo y la gente se desmotiva aún más.
Estoy convencido que el castigo no motiva, porque engendra temor. Hay jefes que creen que tener atemorizada a su gente es la mejor motivación, pero realmente están obteniendo lo menos, ya que, ante el temor la gente deja de otorgar esfuerzo adicional y apoyo incondicional. Para poder motivar primero tenemos que sentirnos motivados y toda motivación requiere de una meta. La motivación no es eterna, es un proceso continuo, no una vacuna anual. La motivación también requiere reconocimiento, de hecho, la participación es también motivación.
Compartamos pues los logros y los resultados con nuestros colaboradores, ya que conocer los progresos motiva aún más.
Hay ocasiones en que la gente se desmotiva porque en la organización se manejan agendas ocultas, opiniones negativas, o falsos reconocimientos. Solo recuerde que antes de pedirle a alguien que haga algo, será necesario ayudarlo a que sea algo ya que todo mundo tiene una mecha de motivación.
Calidad sin virus...
Quisiera empezar diciendo que la calidad somos todos, que es un instrumento que ayuda a vender más y cuando vendemos más todos nos beneficiamos, todos salimos ganando, con ellos la empresa perdura, los empleos se mantienen, se incrementan y la economía crece y se mejora. Hoy en día todo mundo habla de calidad y ésta es un conjunto de cualidades visibles e invisibles en el producto o servicio y que son de utilidad para el cliente y le brindan satisfacción total.
La calidad es sinónimo de confiabilidad y también de durabilidad, pero para lograr la calidad total a la que aspiramos, debemos conformar y vigilar que la cadena de calidad se cumpla en todos los aspectos o partes del proceso vital de nuestra empresa.
Ciertamente la calidad es responsabilidad de todos pero debemos ser concientes que la calidad la definen y solo la califican los clientes, por ello, la calidad interna y externa tiene la misma importancia.
Los objetivos de la calidad son muchos, los principales que podríamos mencionar es que:
-Contribuye a aumentar la satisfacción de los clientes.
-Genera la fidelidad de los clientes.
-Aumenta la motivación de los empleados (orgullo).
-Mejora la competitividad.
-Incrementa las ventas.
-Mejora la rentabilidad.
Y con todo esto se asegura la permanencia y crecimiento de la empresa.
El general Eisenhower con sabiduría decía “en una pelea no importa el tamaño del perro, sino su espíritu de lucha”. Una empresa pequeña con calidad siempre será una empresa fuerte, porque no se necesita ser grande para ser bueno, ni el más viejo para ser en mejor.
La calidad se construye con convicción, con trabajo en equipo, con comunicación eficaz y el compromiso de todos.
Debo afirmar que la calidad no debe ser un slogan publicitario, la calidad es una forma de vida, una filosofía de trabajo, una actitud y una disciplina.
La calidad se logra haciendo las cosas bien desde la primera vez y mejorando constantemente (KAIZEN), pero sobretodo midiendo los cambios y las mejoras, porque solo es posible mejorar lo que se mide y la medición es el principio de la mejora.
Bueno... creo que he abusado un poco del espacio que me otorga esta prestigiada revista, la verdad es que se quedan todavía muchas ideas en el tintero, pero ofrezco que los temas que me faltan por comentar, con el gusto de siempre los presentaré en la próxima edición.
Ser mueblero es una tarea difícil que requiere de constancia y dedicación, pero en ocasiones también requiere de hacer un alto en el camino para hacer una profunda reflexión sobre la forma en que hemos llevado nuestros negocios y la forma en que debido a las circunstancias, en un futuro nos deberíamos de conducir. Espero que estos temas sean una modesta contribución para lograr la serenidad, tranquilidad y certidumbre que todos quisiéramos tener para llevar a buen éxito nuestros negocios.
Soy Gerardo Reyes Rivera
Mi correo electrónico es gerardoventas@yahoo.com.mx